Dado que es responsabilidad de todos procurar un sostenimiento ambiental, la Directiva 2008/98/CE Marco de Residuos obliga al establecimiento de un plan de residuos que dé cobertura a todo el territorio geográfico, para que sirva como instrumento para el desarrollo de las políticas para su tratamiento. En nuestra empresa, Contenedores Jokin, actuamos conforme a dicho plan, que entre otras cosas, propone lo siguiente:
- Disminuir de forma significativa la gestión de los residuos municipales.
- Trabajar activamente en la prevención de la producción de residuos.
- Fomentar la reutilización de materias.
- Incrementar la implantación de recogidas separadas.
En los últimos años se ha venido incrementando en nuestro país la implementación de métodos que apuntan a mejorar la gestión de residuos. De igual manera, son muchas las municipalidades en las que la recolección de materiales de forma separada tiene un porcentaje bajo. No se puede negar que si bien ha habido un aumento en las actividades de gestión de residuos, la cifra no es suficiente para lograr los objetivos propuestos en el estudio de gestión de residuos expuesto por la Directiva 2008/98/CE Marco de Residuos.
Cumplimiento con el plan de gestión de residuos
El elemento clave para lograr con éxito lo propuesto en el plan de residuos es la recolección separada. Por tal razón, en empresas como la nuestra nos ceñimos a las normativas y contamos con herramientas diferenciadas para cada tipo de trabajo que llevamos a cabo:
- Contenedores de escombros.
- Contenedores de obras.
- Contenedores de residuos.
- Contenedores industriales.
Por ejemplo, con los contenedores de residuos nos dedicamos a la gestión de residuos urbanos y orgánicos.
No dude en contratar nuestros servicios. Estamos a su disposición para garantizar una adecuada gestión de lo que aparentemente son desechos. En realidad se trata de materias que pueden volver a iniciar un ciclo productivo.
En Contenedores Jokin actuamos conforme a la normativa de gestión de residuos. Contacte con nosotros, daremos un adecuado manejo a los residuos de su negocio, establecimiento, oficina o local comercial.
¿Cómo se desarrolla un plan de gestión de residuos?
Un plan de gestión de residuos debe convertirse en una herramienta práctica para organizar los residuos que se generan durante una obra, reforma, demolición o actividad industrial. No se trata únicamente de indicar qué residuos pueden producirse, sino de establecer cómo se van a identificar, separar, almacenar, retirar y gestionar desde el momento en que aparecen hasta su entrega a un gestor o instalación autorizada.
En el caso de los residuos de construcción y demolición (RCD), el plan permite trasladar a la realidad de la obra las previsiones realizadas durante la fase de proyecto. De esta manera, se establece un procedimiento claro para que cada tipo de residuo reciba el tratamiento que le corresponde y se reduzca al máximo la mezcla de materiales que podrían ser reutilizados o valorizados.
Una planificación adecuada también facilita el trabajo de los diferentes profesionales que intervienen en una obra. La dirección facultativa, la empresa constructora, los operarios, transportistas y gestores de residuos pueden conocer de antemano qué materiales se generarán, dónde deben depositarse y cuál será su destino final.
Identificación y clasificación de los residuos generados
El primer paso para gestionar correctamente los residuos consiste en conocer qué residuos se van a generar.
En una obra pueden aparecer materiales muy diferentes: hormigón, ladrillos, cerámica, madera, metales, vidrio, plástico, papel y cartón, tierras, mezclas de materiales y, dependiendo del tipo de actuación, determinados residuos que requieren una gestión específica.
La correcta identificación es especialmente importante cuando se realizan demoliciones, rehabilitaciones o reformas, ya que pueden aparecer materiales o productos que deban ser retirados de forma selectiva y entregados a gestores autorizados.
Los residuos deben identificarse y codificarse conforme a la normativa aplicable, utilizando los correspondientes códigos de la Lista Europea de Residuos. Esto permite determinar con mayor precisión su naturaleza y establecer el tratamiento que corresponde en cada caso.
Una clasificación correcta desde el origen evita problemas posteriores y facilita que los materiales aprovechables puedan entrar en procesos de reutilización, reciclaje o valorización.
Estimación de cantidades: saber cuánto residuo se va a producir
Otro aspecto fundamental de cualquier planificación es realizar una estimación de las cantidades de residuos que se generarán.
Esta previsión permite dimensionar las necesidades de almacenamiento y recogida antes de comenzar los trabajos. También ayuda a determinar qué tipo y número de contenedores pueden ser necesarios y con qué frecuencia deberán retirarse.
La estimación puede expresarse en toneladas y metros cúbicos, teniendo en cuenta las características de la actuación, las mediciones del proyecto y los materiales que previsiblemente serán retirados.
Contar con una previsión razonable evita tanto la falta de capacidad para almacenar los residuos como la colocación innecesaria de contenedores. En una obra bien organizada, la gestión de residuos se integra desde el principio en la planificación general de los trabajos.
Prevención: reducir los residuos antes de generarlos
La mejor gestión de residuos comienza antes de que el residuo exista. Por este motivo, un plan eficaz debe contemplar medidas de prevención destinadas a reducir la cantidad de materiales que terminan convirtiéndose en residuos.
Algunas actuaciones pueden consistir en mejorar la planificación de los pedidos de materiales, evitar compras excesivas, controlar el almacenamiento para impedir deterioros, utilizar los productos de forma eficiente o estudiar la posibilidad de reutilizar determinados elementos durante la propia obra.
En trabajos de reforma y demolición también resulta especialmente útil planificar previamente qué elementos pueden conservarse, recuperarse o desmontarse de forma selectiva.
Reducir la generación de residuos supone un beneficio tanto ambiental como económico, ya que disminuye las necesidades de transporte, almacenamiento y tratamiento.
Separación de residuos en la propia obra
La separación de residuos en origen es una de las actuaciones más importantes para mejorar su posterior aprovechamiento.
Cuando diferentes materiales se mezclan sin control, su clasificación posterior puede resultar más complicada y determinados residuos que podrían haberse reciclado pueden perder parte de su potencial de valorización.
Por ello, la organización de una obra debe prever espacios específicos para depositar las distintas fracciones de residuos. La normativa establece determinadas obligaciones de separación en función de las cantidades generadas y de las características de cada fracción.
Entre los materiales que pueden requerir una gestión diferenciada se encuentran, entre otros:
- Hormigón.
- Ladrillos, tejas y materiales cerámicos.
- Metales.
- Madera.
- Vidrio.
- Plásticos.
- Papel y cartón.
La separación debe realizarse de manera ordenada y procurando evitar que las fracciones ya seleccionadas vuelvan a mezclarse.
Organización de las zonas de almacenamiento
El plan de gestión también debe determinar dónde y cómo se almacenarán los residuos dentro de la obra.
Los puntos de almacenamiento deben organizarse de forma que no interfieran con la circulación de trabajadores o maquinaria y que permitan realizar las operaciones de carga y retirada con seguridad.
Además, los residuos deben mantenerse en condiciones adecuadas de higiene y seguridad mientras permanezcan en poder del productor o poseedor.
Una buena organización del espacio facilita la separación de materiales, reduce desplazamientos innecesarios y permite controlar mejor la cantidad de residuos acumulados.
En función de las características de la obra, pueden establecerse diferentes zonas para los residuos separados y una ubicación concreta para los contenedores de obra destinados a su retirada.
Contenedores de obra como parte de la planificación
La elección del contenedor no debería realizarse únicamente en función del volumen disponible. También es importante tener en cuenta qué tipo de residuo se va a depositar, cuánto se generará y con qué frecuencia será necesario retirarlo.
Una planificación adecuada permite establecer previamente:
- El tipo de contenedor necesario.
- Su capacidad.
- La ubicación dentro de la obra.
- El tipo de residuo que se depositará en él.
- La frecuencia aproximada de retirada.
- El destino previsto de los materiales.
De esta forma, el contenedor pasa a formar parte de la propia organización de la gestión de residuos y no se convierte simplemente en un lugar donde acumular los materiales sobrantes.
Recogida y retirada de los residuos
Una vez que los residuos están correctamente separados y almacenados, es necesario organizar su retirada de la obra.
La frecuencia de recogida dependerá del volumen generado, del espacio disponible y del ritmo de ejecución de los trabajos. En obras con una generación elevada de residuos, una retirada planificada permite evitar acumulaciones y mantener unas condiciones de trabajo más ordenadas.
El transporte debe realizarse de acuerdo con las características y requisitos aplicables a cada tipo de residuo, evitando pérdidas, mezclas o cualquier situación que pueda comprometer su correcta gestión.
Para el responsable de la obra, disponer de una planificación previa de las retiradas permite coordinar mejor los trabajos y evitar que la acumulación de residuos termine afectando a la productividad o a la seguridad.
¿Qué ocurre con los residuos después de salir de la obra?
La gestión de un residuo no termina cuando el contenedor abandona la obra.
Después de la recogida, los materiales deben dirigirse al destino que corresponda según su naturaleza y posibilidades de tratamiento. Dependiendo del residuo, puede existir la posibilidad de reutilización, reciclaje, valorización o eliminación.
El objetivo es priorizar las opciones que permitan aprovechar los materiales y reducir la cantidad que termina destinada a eliminación.
En el caso de los RCD, una correcta separación facilita que determinados materiales puedan incorporarse posteriormente a procesos de tratamiento y valorización.
Por este motivo, la gestión comienza realmente en el punto donde se genera el residuo: cuanto mejor se identifica y separa, mayores son las posibilidades de darle un destino adecuado.
Reutilización y valorización de los residuos
Un plan de gestión moderno no debe contemplar los materiales sobrantes únicamente como residuos que deben retirarse. Muchos de ellos pueden convertirse nuevamente en recursos aprovechables.
La reutilización consiste en volver a utilizar determinados elementos o materiales para una finalidad adecuada, mientras que el reciclaje permite transformarlos para obtener materiales que puedan volver a incorporarse a nuevos procesos productivos.
La valorización permite aprovechar los residuos mediante operaciones que les proporcionan una utilidad posterior, reduciendo la necesidad de recurrir a materias primas nuevas.
Este enfoque se encuentra directamente relacionado con los principios de economía circular, en los que se intenta mantener los materiales y recursos en uso durante el mayor tiempo posible.
Gestión específica de los residuos peligrosos
En determinadas obras pueden aparecer residuos que requieren una gestión diferenciada por sus características.
Especialmente en demoliciones, rehabilitaciones, reparaciones y reformas, es importante identificar previamente los residuos peligrosos que puedan generarse y planificar su retirada selectiva.
Estos materiales no deben mezclarse indiscriminadamente con residuos no peligrosos, ya que una mezcla incorrecta puede complicar su tratamiento y aumentar los riesgos asociados a su manipulación.
El Real Decreto 105/2008 establece específicamente la necesidad de realizar un inventario de los residuos peligrosos que se generen en determinadas obras y prever su retirada selectiva y entrega a gestores autorizados.
Documentación y trazabilidad de los residuos
Una gestión correctamente organizada también debe permitir acreditar qué ha ocurrido con los residuos generados.
La trazabilidad permite relacionar los residuos con la obra de procedencia, el tipo de material, las cantidades gestionadas y el destino que finalmente reciben.
Esta documentación es especialmente importante para demostrar que los residuos no han sido abandonados ni gestionados de forma inadecuada.
La normativa establece obligaciones de conservación de la documentación que acredita la correcta gestión de los residuos de construcción y demolición. En determinadas circunstancias, esta información debe mantenerse durante los plazos establecidos legalmente.
Por tanto, un buen plan no solo organiza la parte operativa de la gestión, sino que también establece las bases para disponer de una trazabilidad documental durante todo el proceso.
¿Quién interviene en un plan de gestión de residuos?
La correcta gestión de los residuos requiere la coordinación de diferentes agentes.
En una obra pueden intervenir la propiedad, el promotor, la dirección facultativa, la empresa que ejecuta los trabajos, los transportistas y los gestores encargados del tratamiento de los residuos.
Cada uno puede asumir diferentes responsabilidades en función del tipo de obra y de la normativa aplicable.
El Real Decreto 105/2008 establece, entre otras cuestiones, obligaciones específicas para el productor y el poseedor de los residuos de construcción y demolición. El poseedor debe presentar un plan que concrete cómo se aplicarán las obligaciones relativas a los residuos generados en la obra y, cuando no los gestione por sí mismo, debe entregarlos a un gestor de residuos.
Por este motivo, resulta fundamental que todas las partes conozcan el procedimiento previsto antes de comenzar los trabajos.
El plan de gestión de residuos como herramienta de control
Además de cumplir una función ambiental y normativa, el plan puede utilizarse como una herramienta de control de la propia obra.
Permite anticipar necesidades, organizar espacios, coordinar retiradas, controlar cantidades y reducir incidencias relacionadas con la acumulación o mezcla de materiales.
También facilita la comunicación entre los diferentes profesionales que participan en el proyecto. Si cada persona sabe dónde debe depositarse cada residuo y cuál es el procedimiento establecido, resulta mucho más sencillo mantener una gestión ordenada.
Un plan bien planteado debe ser, por tanto, realista, aplicable y adaptado a las características concretas de cada actuación.
Ventajas de contar con una gestión de residuos planificada
Una correcta planificación aporta beneficios durante todas las fases del proyecto.
Entre sus principales ventajas se encuentran:
- Mejor organización de la obra, al establecer previamente las zonas y sistemas de almacenamiento.
- Reducción de residuos, gracias a la aplicación de medidas de prevención.
- Mayor aprovechamiento de los materiales, mediante la reutilización, el reciclaje y la valorización.
- Menor riesgo de mezclas indebidas, gracias a la separación en origen.
- Mejor control de los costes, al prever las necesidades de contenedores, transporte y tratamiento.
- Mayor trazabilidad, al disponer de documentación relacionada con la gestión realizada.
- Cumplimiento de las obligaciones aplicables a los residuos generados.
- Reducción del impacto ambiental asociado a la generación y tratamiento de residuos.
Planificación de residuos para obras y empresas en Navarra
Para una empresa que realiza obras, reformas, demoliciones o actividades que generan residuos, contar con un sistema de gestión previamente definido permite afrontar los trabajos con mayor seguridad y organización.
En Navarra, la planificación debe adaptarse a las características de cada actividad y a los requisitos legales que resulten aplicables. No todas las obras generan los mismos residuos ni requieren exactamente las mismas soluciones.
En Contenedores Jokin trabajamos con empresas, profesionales y particulares que necesitan organizar la recogida y gestión de residuos en Navarra, proporcionando soluciones adaptadas al tipo y volumen de materiales generados.
Desde la elección del contenedor hasta la retirada de los residuos, una planificación adecuada permite integrar la gestión de los materiales sobrantes dentro de la propia ejecución del proyecto.
¿Necesitas organizar la gestión de residuos de una obra?
La gestión de residuos debe planificarse antes de que comiencen a acumularse los materiales sobrantes. Analizar qué residuos se producirán, cómo se separarán, dónde se almacenarán y cuándo deberán retirarse permite evitar problemas durante la ejecución de los trabajos.
En Contenedores Jokin podemos ayudarte a encontrar una solución adecuada para la recogida de residuos, contenedores de obra y gestión de residuos en Navarra, teniendo en cuenta las características de cada proyecto.
Si vas a realizar una obra, reforma, demolición o actividad que genere residuos, consulta con nuestro equipo las necesidades de tu proyecto y te ayudaremos a determinar la solución más adecuada para organizar su retirada y gestión.