Contenedores Jokin – Gestión de residuos de construcción.
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Contenedores Jokin – Gestión de residuos de construcción.

Mediante los trabajos de desescombro que ofrecemos, efectuamos el retiro de estos residuos.

La generación de residuos de construcción y demolición, (RCD), tiene una relación directa con obras que se llevan a cabo en el sector de la construcción, como, por ejemplo: la demolición de edificaciones, rehabilitación, el derribo de infraestructuras que han quedado en estado de obsolescencia y la cimentación de otras nuevas.

Gestión de residuos de construcciones y demoliciones

 

En Contenedores Jokin nos encargamos de la gestión de este tipo de residuos producidos en el entorno urbano y que no se consideran como desechos domiciliarios o comerciales, pues su composición en términos de calidad y cantidad es completamente distinta.

 

Antes de comenzar a trabajar en un proyecto de construcción o en una obra, es necesario realizar un estudio previo sobre la gestión directa de los RCD.

 

Hay que hacer una estimación o un cálculo de todos los residuos de construcción o demolición en toneladas y en metros cúbicos que podríamos llegar a generar, además de decidir donde se almacenarán esos residuos, su proceso de separación y el manejo los mismos. A mayores, hay que tener en cuenta las medidas de prevención de riesgos laborales para su correcta ejecución.

 

 

Tipos de residuos de construcciones y demoliciones

 

La clasificación de los residuos (RCD) se basa en el Real Decreto 105/2008, de 1 de febrero que los clasifica en varias categorías dependiendo del tipo de tratamiento que necesite.

 

  • Categoría I: Los residuos generados por la construcción y demolición que contengan sustancias peligrosas o puedan ser perjudiciales para la salud.
  • Categoría II: Residuos inertes sucios que no se han seleccionado en el origen y no permite valoración en el momento.
  • Categoría III: Residuos limpios que han sido separados y seleccionados para la entrega, como pueden ser piedras y morteros entre otros.
  • Categoría IV: Aquí ya entran los residuos inertes, son todos aquellos que se podrán utilizar posteriormente en restauración o acondicionamiento.

 

 

 

 

Los residuos de construcción y demolición están en la categoría de residuos inertes como:

 

  • Tierras y áridos mezclados.
  • Piedras.
  • Restos de hormigón.
  • Sobrantes de pavimentos asfálticos.
  • Elementos refractarios.
  • Ladrillos.
  • Vidrios y cristales.
  • Plásticos.
  • Yesos.
  • Ferrallas.
  • Maderas.
  • Metales.
  • Desechos producidos por movimientos de tierras.
  • Restos generados en nuevas obras.
  • Residuos originados en reparaciones de edificaciones antiguas.

 

Nos encargamos de la adecuada gestión de este tipo de residuos mediante una estricta planificación que controle su depósito indiscriminado en vertederos. En Contenedores Jokin disponemos de una plantilla de personal cualificado que permite que el potencial energético y de elementos reutilizables, reciclables o valorizables de los residuos de construcción y demolición se aproveche al máximo y no afecte más el entorno en el que fueron generados.

 

Mediante los trabajos de desescombro que ofrecemos, efectuamos el retiro de estos residuos de una manera rápida, segura y económica garantizando la satisfacción de nuestros clientes con un mínimo impacto en el entorno de su residencia, empresa o sitio de trabajo.

 

En Contenedores Jokin cumplimos con la política de la Unión Europea orientada a la gestión de los residuos de construcción y demolición que resulte en el reciclado masivo de los mismos. Para ello, procuramos un agrupamiento de este tipo de desechos con base en su composición a partir de actividades como la separación y recogida selectiva para determinar la peligrosidad o no que llegaran a representar.

 

Gestión de residuos de construcción y demolición: mucho más que retirar escombros

Los residuos de construcción y demolición (RCD) requieren una gestión específica porque una obra puede generar materiales muy diferentes entre sí y con posibilidades de tratamiento también distintas. Hormigón, ladrillos, cerámica, madera, metales, vidrio, plástico, yeso o determinados materiales de aislamiento no deben considerarse simplemente como un conjunto de escombros.

Una gestión adecuada comienza antes de que los residuos salgan de la obra. La forma en la que se desmontan los elementos, se clasifican los materiales y se organizan las diferentes fracciones condiciona directamente las posibilidades de reutilización, reciclaje y valorización posteriores.

Por este motivo, gestionar correctamente los RCD significa mucho más que disponer de un espacio donde depositarlos. Implica identificar los materiales generados, separar las fracciones que corresponda, garantizar su retirada y dirigirlas hacia el tratamiento adecuado.

En Navarra, esta gestión está además vinculada a obligaciones específicas para productores, poseedores y gestores de residuos de construcción y demolición. El Decreto Foral 23/2011 regula específicamente los RCD en la Comunidad Foral, mientras que el Real Decreto 105/2008 establece el marco estatal para su producción y gestión.

 

¿Por qué es importante separar los residuos de una obra?

Uno de los puntos fundamentales en la gestión moderna de los RCD es la separación de materiales.

Cuando diferentes residuos se mezclan innecesariamente, se dificulta su posterior clasificación y pueden reducirse las posibilidades de aprovechamiento de determinados materiales. Por el contrario, una separación adecuada facilita que cada fracción pueda seguir el tratamiento que le corresponde.

La normativa estatal establece que los RCD no peligrosos deben clasificarse, como mínimo, en diferentes fracciones como madera, materiales minerales, metales, vidrio, plástico y yeso, además de contemplar elementos susceptibles de reutilización, como determinados sanitarios, tejas o elementos estructurales.

En una obra, esta organización puede traducirse en una planificación previa de las zonas de acopio y en la utilización de recipientes o contenedores diferenciados cuando las características y cantidades de los residuos lo requieran.

El objetivo no es únicamente cumplir una obligación. Separar correctamente los residuos permite recuperar más materiales, facilita su tratamiento y contribuye a reducir la cantidad que termina destinada a eliminación.

 

Principales fracciones que pueden recuperarse de una obra

Los RCD pueden contener una proporción importante de materiales susceptibles de aprovechamiento. La composición dependerá del tipo de obra, pero algunas de las fracciones más habituales son:

  • Hormigón y otros materiales minerales, que pueden someterse a procesos de tratamiento para obtener áridos reciclados.
  • Ladrillos, tejas y materiales cerámicos, susceptibles de clasificación y valorización.
  • Metales, como hierro, acero, aluminio, cobre u otros metales presentes en instalaciones y elementos constructivos.
  • Madera, procedente de estructuras, embalajes, encofrados, puertas, mobiliario u otros elementos.
  • Vidrio, generado principalmente durante reformas, sustituciones de cerramientos y rehabilitaciones.
  • Plásticos, presentes en tuberías, embalajes, revestimientos y diferentes componentes de una obra.
  • Yeso y placas de yeso laminado, que requieren una gestión diferenciada para facilitar su aprovechamiento.
  • Elementos reutilizables, como determinadas puertas, sanitarios, tejas o componentes constructivos que puedan conservar su utilidad.

La normativa navarra contempla diferentes códigos de residuos y operaciones de gestión para estas fracciones, lo que demuestra que no todos los RCD reciben necesariamente el mismo tratamiento.

 

Valorización de residuos de construcción y demolición

La gestión de los RCD debe orientarse, siempre que sea técnica y económicamente viable, hacia las opciones que permitan mantener los materiales dentro del ciclo productivo.

Esto es especialmente importante en el sector de la construcción porque determinados residuos minerales pueden transformarse en nuevos recursos. El hormigón, los ladrillos y otros materiales pétreos, después de su tratamiento, pueden convertirse en materiales reciclados destinados a diferentes aplicaciones.

La valorización de RCD puede incluir procesos de selección, trituración, clasificación y acondicionamiento. El tratamiento concreto dependerá de la naturaleza del residuo, de su composición y de las condiciones que deba cumplir el material resultante.

En Navarra, los datos publicados por el Gobierno Foral muestran la relevancia de este proceso: en 2022, el 84 % de los RCD gestionados se procesaron como árido reciclado, frente a un 9 % destinado a vertedero y otras fracciones con destinos diferentes.

Estos datos ponen de manifiesto la importancia de una gestión que no se limite a retirar los residuos, sino que busque recuperar el mayor valor posible de los materiales generados en las obras.

 

Reutilización, reciclaje y eliminación: no es lo mismo

Cuando se habla de gestión de RCD, es habitual utilizar los términos reutilización, reciclaje y eliminación como si fueran equivalentes. Sin embargo, representan opciones diferentes.

La reutilización consiste en volver a utilizar un elemento o material para una finalidad adecuada sin necesidad de transformarlo sustancialmente. Puede aplicarse, por ejemplo, a determinados elementos constructivos recuperados durante una rehabilitación.

El reciclaje implica transformar determinados residuos para obtener nuevos materiales o productos que puedan volver a utilizarse.

La eliminación constituye una alternativa diferente y se aplica cuando el residuo no puede ser reutilizado o valorizado en las condiciones correspondientes.

La legislación española establece objetivos de preparación para la reutilización, reciclado y valorización de los residuos no peligrosos de construcción y demolición. En concreto, la Ley 7/2022 establece un objetivo mínimo del 70 % en peso para estas operaciones, con las exclusiones previstas legalmente.

Por ello, una buena gestión de RCD debe buscar primero las opciones de aprovechamiento y reservar la eliminación para aquellas fracciones que realmente no puedan recibir otro destino adecuado.

 

Demolición selectiva: una forma más eficiente de gestionar los materiales

En una demolición convencional, numerosos materiales pueden acabar mezclados desde el primer momento. Esto dificulta su recuperación posterior y aumenta la complejidad del tratamiento.

La demolición selectiva plantea un enfoque diferente: identificar previamente los materiales existentes y desmontar determinados elementos de manera ordenada para favorecer su recuperación.

Este procedimiento puede resultar especialmente interesante en:

  • Rehabilitaciones integrales.
  • Reformas de edificios antiguos.
  • Demoliciones parciales.
  • Desmontaje de naves industriales.
  • Sustitución de instalaciones.
  • Retirada de elementos constructivos antes de una demolición.

La Ley 7/2022 establece que la demolición debe realizarse preferentemente de forma selectiva y que, desde el 1 de enero de 2024, esta metodología tiene carácter obligatorio en los supuestos contemplados por la propia norma.

Esto convierte la planificación previa en una parte esencial de cualquier proyecto de demolición o rehabilitación.

 

¿Qué ocurre con los residuos peligrosos en una demolición?

No todos los residuos procedentes de una obra tienen el mismo nivel de riesgo. Determinados materiales pueden estar sujetos a requisitos específicos y deben identificarse antes de su retirada.

Un caso especialmente relevante es el amianto, cuya manipulación exige medidas específicas de seguridad y gestión. La Ley 7/2022 establece que, en las obras de demolición, las sustancias peligrosas deben retirarse y manejarse de forma segura, prohibiendo su mezcla con otros residuos.

Por este motivo, cuando existe la posibilidad de encontrar materiales potencialmente peligrosos, es fundamental no mezclarlos con los RCD convencionales ni depositarlos en un contenedor destinado a residuos no peligrosos.

La identificación previa permite determinar qué procedimiento debe seguir cada material y evitar que una fracción contaminante comprometa la gestión del resto de residuos.

 

Documentación y trazabilidad de los RCD

Una gestión profesional de residuos de construcción y demolición también implica poder acreditar qué se ha hecho con los materiales generados.

El Real Decreto 105/2008 establece diferentes obligaciones para productores, poseedores y gestores de RCD. Entre ellas se encuentran la planificación de la gestión, la entrega de los residuos a gestores cuando corresponda y la conservación de documentación que permita acreditar su correcta gestión.

La trazabilidad resulta especialmente importante en proyectos de cierta entidad, ya que permite conocer:

  • Qué residuos se han generado.
  • En qué cantidades.
  • De qué obra proceden.
  • Cómo se han clasificado.
  • Quién se ha encargado de su gestión.
  • Qué tratamiento han recibido.
  • Cuál ha sido su destino final.

Contar con esta información facilita el control del proyecto y permite demostrar que los residuos han sido gestionados mediante los canales correspondientes.

 

¿Qué obligaciones existen para las obras de construcción y demolición en Navarra?

Las obras realizadas en la Comunidad Foral están sujetas, además del marco estatal, a la normativa específica de Navarra.

El Decreto Foral 23/2011 regula la producción y gestión de los residuos de construcción y demolición en Navarra y establece obligaciones relacionadas con su correcta gestión.

Además, el Gobierno de Navarra dispone de un procedimiento específico para el registro de constructor o poseedor de residuos de construcción y demolición, dirigido a personas físicas o jurídicas que ejecuten obras de construcción y demolición, incluidos constructores, subcontratistas y trabajadores autónomos.

El procedimiento contempla, entre otros aspectos, garantías destinadas a responder del cumplimiento de las obligaciones relacionadas con la correcta gestión de los RCD. El importe indicado por el Gobierno de Navarra es de 1.000 euros para obras de escasa entidad cuyos RCD no superen los 50 m³ y 50.000 euros cuando superen los 50 m³, según las condiciones del trámite.

Por ello, antes de comenzar una obra es recomendable comprobar qué obligaciones administrativas y ambientales son aplicables al proyecto concreto, ya que pueden depender de sus características, volumen de residuos y tipo de actuación.

 

El estudio y la planificación de la gestión de RCD

La gestión de los residuos no debería improvisarse cuando la obra ya está en marcha.

El Real Decreto 105/2008 contempla la incorporación al proyecto de un estudio de gestión de residuos de construcción y demolición, que debe considerar aspectos como la cantidad estimada de residuos, las medidas de prevención, el destino previsto y los costes asociados a su gestión.

Esta planificación permite anticipar cuestiones que pueden afectar directamente al desarrollo de los trabajos:

  • Qué tipos de residuos se producirán.
  • Qué cantidades aproximadas se generarán.
  • Qué materiales pueden reutilizarse.
  • Qué fracciones deben separarse.
  • Qué medios serán necesarios para su almacenamiento temporal.
  • Qué tipo de retirada será necesaria.
  • Qué tratamiento recibirá cada residuo.
  • Qué documentación deberá conservarse.

Planificar los residuos desde el inicio de la obra ayuda a evitar improvisaciones, reducir costes innecesarios y mejorar la organización del espacio de trabajo.

 

Cómo mejorar la gestión de residuos en una obra

Una buena gestión de RCD puede comenzar con medidas sencillas de organización. Algunas recomendaciones son:

1. Identificar los residuos antes de comenzar

Analizar el proyecto permite conocer qué materiales se van a retirar y cuáles pueden aparecer durante la ejecución.

2. Separar las diferentes fracciones

Siempre que corresponda, los residuos deben mantenerse separados para facilitar su posterior clasificación y valorización.

3. Evitar la contaminación cruzada

Mezclar materiales limpios con residuos peligrosos o con fracciones que requieran tratamientos diferentes puede dificultar considerablemente su aprovechamiento.

4. Planificar el almacenamiento temporal

La zona de obra debe permitir almacenar los residuos de manera ordenada y segura, evitando obstáculos, derrames o acumulaciones innecesarias.

5. Elegir correctamente el sistema de retirada

El volumen, peso, naturaleza y ubicación de los residuos condicionan la solución logística más adecuada.

6. Trabajar con profesionales especializados

La gestión de RCD requiere conocer las características de cada residuo y las obligaciones que afectan a su recogida, transporte y tratamiento.

7. Conservar la documentación

Disponer de los justificantes correspondientes permite acreditar la correcta gestión de los residuos generados.

 

Errores frecuentes en la gestión de residuos de construcción

Una parte importante de los problemas que aparecen durante una obra pueden evitarse con una planificación adecuada.

Entre los errores más habituales se encuentran mezclar residuos que deberían mantenerse separados, no prever suficiente espacio para el almacenamiento temporal, desconocer la presencia de materiales potencialmente peligrosos o esperar hasta el final de la obra para organizar la retirada.

También puede ser un problema calcular únicamente el volumen y no tener en cuenta el peso de determinadas fracciones. Un residuo mineral puede ocupar un volumen determinado pero alcanzar un peso considerable, por lo que la elección del sistema de almacenamiento y retirada debe hacerse teniendo en cuenta ambas variables.

Otro error es considerar que todos los residuos procedentes de una demolición tienen el mismo destino. En realidad, la composición de los RCD puede ser muy heterogénea y cada fracción puede requerir un tratamiento diferente.

 

¿Cuándo conviene contar con un gestor profesional de RCD?

Recurrir a una empresa especializada resulta especialmente recomendable cuando la obra genera diferentes tipos de residuos, cuando existe un volumen elevado de materiales o cuando es necesario coordinar la recogida con los trabajos de construcción, reforma o demolición.

Un gestor especializado puede ayudar a organizar la retirada de los RCD, identificar las necesidades de gestión y dirigir cada fracción hacia el tratamiento que corresponda, evitando que el responsable de la obra tenga que resolver por separado cada etapa.

Además, en proyectos profesionales la correcta gestión documental es tan importante como la retirada física del residuo.

 

Gestión de residuos de construcción y demolición para obras en Navarra

En Contenedores Jokin trabajamos con residuos generados en obras de construcción, reformas, rehabilitaciones y demoliciones en Navarra. Nuestra actividad está vinculada a la recogida, transporte y gestión de diferentes tipos de residuos, con especial experiencia en el sector de la construcción.

Nuestra ubicación en Mutilva Baja, dentro de la Comarca de Pamplona, permite atender proyectos tanto en Pamplona y su entorno como en diferentes puntos de Navarra.

La gestión de los RCD puede requerir soluciones distintas según el tipo de obra. No es lo mismo una pequeña reforma de vivienda que la demolición de una nave industrial o una rehabilitación integral. Por eso, antes de determinar la solución, es importante valorar qué residuos se van a generar, en qué cantidad, dónde se encuentran y qué necesidades de retirada presenta la obra.

Nuestro equipo puede orientarle sobre la solución más adecuada para la gestión de los residuos derivados de su proyecto.

 

Gestión responsable de RCD: convertir residuos en recursos

La construcción genera una cantidad importante de materiales que, correctamente gestionados, pueden volver a incorporarse a otros procesos productivos.

El objetivo de una gestión responsable no debe ser simplemente retirar los residuos de la obra, sino hacerlo de manera que se maximicen las posibilidades de reutilización, reciclaje y valorización.

Una correcta separación de los materiales, una demolición planificada, una identificación adecuada de las fracciones y una gestión profesional permiten avanzar hacia un modelo de construcción más eficiente y alineado con los principios de la economía circular.

En este contexto, los residuos de construcción y demolición dejan de entenderse únicamente como un problema que hay que eliminar y pasan a considerarse también una fuente potencial de materias primas secundarias.

 

¿Necesita gestionar residuos de construcción o demolición en Navarra?

Si está realizando una obra, reforma, rehabilitación, demolición o vaciado y necesita organizar la gestión de los residuos generados, en Contenedores Jokin podemos estudiar las necesidades concretas de su proyecto.

Le ayudaremos a valorar la solución más adecuada según el tipo y volumen de residuos, las características de la obra y las necesidades de retirada.

Solicite información y presupuesto sin compromiso para la gestión de sus residuos de construcción y demolición en Navarra.

Contenedores Jokin
Calle P, 68, Polígono Industrial Mutilva Baja
31192 Mutilva Baja, Navarra

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De esta manera, nuestra empresa se encarga de una gestión integral de residuos identificando y separando los desechos peligrosos de los no peligrosos así como del transporte de los mismos.

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